Reflexiones

     Y alguna vez no quedará memoria del
planeta Tierra, del Sol y la Vía Láctea. No
existirá vestigio alguno de los centenares de
miles de millones de galaxias del universo.
Todo se habrá extinguido.
     Y en la eternidad del metauniverso o
multiverso, innumerables universos posibles
estarán surgiendo, colapsando unos y
expandiéndose otros, evolucionando de
diferentes maneras hasta acabar disi-
pándose. Perpetuamente, en la extra-
vagancia infinita de que todo esto ocurra.



Sucede simplemente. Ni el milano, el abeto, el indio aimará, el universo o los hipotéticos campos de fuerza del metauniverso han decidido ser. Ocurrir no es una intención o un designio, ni siquiera una arbitrariedad. Que exista algo es la consecuencia de un proceso fisico espontáneo: fluctuaciones, irrupción de fuerzas, interacciones de partículas, evolución de los compuestos. Y, a veces, materia-energía transformada en milano, abeto, indio aimará o universos de diferentes características.
Ser no es una opción deliberada, sino una probabilidad aleatoria que llega a actualizarse.
No hay premeditación ni culpable. Sucede simplemente; existe algo.



Nuestra pauta vital: nacer, vivir, morir. Y, reproduciendo el mismo esquema, nuestro planeta, el universo y cuantos universos fueron, son y serán en la eternidad del multiverso. Generación, desarrollo existenciario, extinción. Un proceso único y siempre repetido, acompañado por la permanente circunstancia del azar.



La finalidad de Io existente es existir. ¿Qué otra finalidad podrían tener los universos, además de ser universos? Y los organismos vivos de los universos. ¿qué otra finalidad podrían tener que no sea la misma que la de los universos a los que pertenecen?



La existencia, fin en sí misma. Ser partícula, célula, vegetal, animal, gas interestelar, universo. Ser y dejar de ser, eso es todo.



Cuando Heráclito habla de los ríos y del curso del agua que corre y se renueva sin cesar, está anticipando la ley primordial de todo lo existente: el constante fluir de las cosas, el permanente proceso evolutivo de los elementos que conforman el universo, la perpetuidad del cambio, la alternancia de la vida y la muerte.



Alguna vez no habrá memoria de nuestra especie ni del universo que nos tiene. Otras criaturas, en otros universos, insistirán también en comprender y teorizar, hasta que, a su debido momento, les alcance su particular olvido. Y tales hechos están sucediendo siempre en un proceso infinito. Cualquier interpretación que nos pudiera favorecer es tan ociosa como la circunstancia de que esté ocurriendo el acontecimiento físico del que formamos parte.


(Extravagancia infinita, 2019)

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